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Papa Francisco: Dios nos ama con el corazón y no con las ideas
Durante la Misa celebrada este martes 19 de febrero en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco aseguró que Dios tiene sentimientos, “no es abstracto” ni es solo ideas, sino que “sufre” y esto “es el misterio del Señor”.
El Papa Francisco invita a pensar en la muerte para prepararse al encuentro con Dios

VATICANO, 17 Nov. 17 / 04:54 am (ACI).- Para el Papa Francisco, “pensar en la muerte hace bien” porque todos estamos llamados a encontrarnos con el Señor, por lo que invitó a pensar que la vida terrena es momentánea.
En la capilla de la Casa Santa Marta, donde como cada mañana celebró la Misa, comentó el Evangelio de la liturgia del día en el que habla de la segunda venida de Cristo.
Francisco afirmó que la Iglesia quiere que los hombres piensen en la muerte porque esta llamada “se hará”. Por eso, “la Iglesia estos días te dice: ‘Párate un momento, párate a pensar en la muerte’".
A su vez criticó que muchos funerales se convierten en un acto social donde se come y se bebe y al final “son una reunión más, para no pensar”. “Hoy la Iglesia, hoy el Señor, con esa bondad que tiene, nos dice a cada uno de nosotros: ‘Párate, párate, no todos los días serán así. No te acostumbres como si esto fuera la eternidad. Habrá un día que serás arrancado de aquí, el otro permanecerá, pero tú serás quitado”. Es “ir con el Señor, pensar que nuestra vida tendrá fin, y esto hace bien”.
“Hoy quizás sea el último día, no lo sé, pero haré bien mi trabajo”. “Pensar en la muerte no es una fantasía mala, es una realidad. Si es mala o no mala depende de mí, como yo la pienso, pero que será una realidad es así. Y allí será el encuentro con el Señor, y esto será lo hermoso de la muerte, será el encuentro con el Señor, será Él quien venga al encuentro y quien diga: ‘Ven, ven, bendito de mi Padre, ven conmigo’”.
El Papa también contó una anécdota: “El otro día me encontré con un sacerdote de unos 65 años, y tenía algo que no era bueno, no se sentía bien. Fue al médico y éste le dijo: ‘Mire, usted tiene esto, esto es algo malo, pero quizás estamos a tiempo de pararlo, haremos esto, si no se detiene haremos esto otro, y si tampoco funciona comenzaremos a caminar y yo le acompañaré hasta el final’. ¡Qué bueno ese médico!”.
Tomando este ejemplo, el Pontífice invitó a tener presente siempre que “el Señor vendrá a tomarme para ir a Él”.
El Reino de Dios no es un "carnaval"

VATICANO, 16 Nov. 17 / 05:47 am (ACI).- Si hace unos días el Papa Francisco afirmó que la Santa Misa no es un “espectáculo”, en la Casa Santa Marta indicó esta vez que el Reino de Dios no es un “carnaval” y “no ama la publicidad” porque es el Espíritu Santo el que lo lleva adelante y no “los planes pastorales”.
“El Reino de Dios no se hace ver con la soberbia, con el orgullo, no ama la publicidad: es humilde, escondido y así crece”, explicó.
El Santo Padre destacó que “el Reino crece a escondidas" porque “el Espíritu Santo está dentro de nosotros” y “lo hace germinar hasta dar fruto”.
En la homilía de la Misa que presidió, en Pontífice comentó la pregunta que hacen los fariseos a Jesús en el Evangelio del día: “¿Cuándo llegará el Reino de Dios?”.
“El Reino de Dios está en medio de vosotros”, responde Jesús. Francisco afirmó que crece “a escondidas” en medio “de nosotros”, pero “siempre en la humildad".
“Pero, ¿quién da crecimiento a esa semilla, quién la hace germinar? Dios, el Espíritu Santo que está en nosotros. Y el Espíritu Santo es espíritu de mansedumbre, espíritu de humildad, es espíritu de obediencia, espíritu de sencillez. Es él el que hace crecer dentro el Reino de Dios, no son los planes pastorales, las grandes cosas. No, es el Espíritu. Lo hace crecer y llega un momento en el que aparece el fruto".
El Papa puso de ejemplo al buen ladrón y se preguntó quién sembró en él la semilla del Reino. Después se olvidó de ella pero en un momento “a escondidas”, el Espíritu la hizo crecer. Porque el Reino “es siempre una sorpresa” ya que “es un don del Señor”.
“El Reino no viene de manera que atraiga la atención y alguno diga: ‘Aquí está’. No es un espectáculo, o peor todavía”, un “carnaval”.
Pienso que cuando la gente mira a la Virgen, allí que seguía a Jesús, decía: ‘Esa es su madre’. La mujer más santa, pero iba como oculta, ninguno sabía el misterio del Reino de Dios, la santidad del Reino de Dios. Y cuando estaba cerca de la cruz y su hijo, la gente decía: ‘Pobre mujer que tiene como hijo a un criminal’. Ninguno lo sabía”.
“Todos nosotros estamos llamados a recorrer este camino del Reino de Dios: es una vocación, una gracia, un don, es gratis, no se compra, es una gracia que Dios nos da. Y todos nosotros bautizados tenemos dentro el Espíritu Santo. ¿Cómo es mi relación con el Espíritu Santo, ese que hace crecer en mí el Reino de Dios? Es una buena pregunta para que nos la hagamos hoy todos nosotros”.
“¿Yo creo verdaderamente que el Reino de Dios está en medio de nosotros, escondido o me gusta el espectáculo?", pidió preguntarse.
Evangelio comentado por el Papa:
Lucas 17:20-25
20 Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir.
21 Y no dirán: "Vedlo aquí o allá", porque el Reino de Dios ya está entre vosotros.»
22 Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.
23 Y os dirán: "Vedlo aquí, vedlo allá." No vayáis, ni corráis detrás.
24 Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día.
25 Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación.

VATICANO, 10 Oct. 17 / 05:16 am (ACI).- El Profeta Jonás fue el protagonista de la homilía del Papa Francisco en Santa Marta, donde el Pontífice aprovechó para denunciar a los rígidos de corazón y a los que se vengan cuando alguien les ha hecho mal.
Francisco recordó cómo Dios le pide convertir la ciudad de Nínive, pero la primera vez lo rechaza y la segunda acepta, aunque permanece “indignado”, “enfadado” por el perdón que Dios concede al pueblo.
Jonás era un “testarudo” aunque más que eso, “era un rígido”, porque estaba “enfermo de rigidez” y tenía “el alma almidonada”.
“Los testarudos del alma, los rígidos, no entienden lo que es la misericordia de Dios. Son como Jonás: ‘debemos predicar esto, que estos sean castigados porque han hecho mal y tienen que ir al infierno’. Los rígidos no saben alargar el corazón como el Señor”, señaló.
“Los rígidos son pusilánimes, con el pequeño corazón cerrado, apegados a la justicia desnuda. Y olvidan que la justicia de Dios se ha hecho carne en su Hijo, se ha hecho misericordia, se ha hecho perdón; que el corazón de Dios siempre está abierto al perdón”.
Y lo que olvida los testarudos es que “la omnipotencia de Dios se hace ver, se manifiesta sobre todo en su misericordia y en el perdón”.
“No es fácil entender la misericordia de Dios, no es fácil. Se necesita mucha oración para entenderla porque es una gracia. Estamos acostumbrados al ‘me has hecho esto, yo te la devuelvo’; a esa justicia de ‘lo has hecho, lo pagas’. Pero Jesús ha pagado por nosotros y continúa pagando”.
El Papa hizo notar que Dios había podido dejar a Jonás en su testarudez y su rigidez, pero sin embargo le habló y lo convenció. “Es el Dios de la paciencia, el Dios que da caricias, que sabe alargar los corazones”.
“Este es el mensaje de este libro profético”, aseguró. Es “un diálogo entre la profecía, la penitencia, la misericordia y la pusilanimidad o la testarudez”. Pero “siempre triunfa la misericordia de Dios, porque es su omnipotencia que se manifiesta justo en su la misericordia”.
“Me permito aconsejarles que tomen la Biblia y lean este Libro de Jonás –es muy pequeño, son 3 páginas– y miren cómo actúa el Señor, cómo es su misericordia, como el Señor transforma nuestros corazones”.
Lectura comentada por el Papa:
Primera lectura
Jonás 3:1-10
1 Por segunda vez fue dirigida la palabra de Yahveh a Jonás en estos términos:
2 «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y proclama el mensaje que yo te diga.»
3 Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra de Yahveh. Nínive era una ciudad grandísima, de un recorrido de tres días.
4 Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»
5 Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor.
6 La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza.
7 Luego mandó pregonar y decir en Nínive: «Por mandato del rey y de sus grandes, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado ni pasten ni beban agua.
8 Que se cubran de sayal y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
9 ¡Quién sabe! Quizás vuelva Dios y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos.»
10 Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo.
¿Miras hacia otro lado cuando alguien necesita ayuda?, pregunta el Papa Francisco

VATICANO, 09 Oct. 17 / 04:50 am (ACI).- La conocida parábola del Buen Samaritano centró la homilía del Papa Francisco en la Casa Santa Marta, un ejemplo de cómo debe actuar todo cristiano cuando alguien necesita ayuda, según dijo.
Jesús responde con esta historia a los doctores de la ley que querían probar, como en otras ocasiones, a Jesús.
El Papa describió el comportamiento de las personas que pasan delante del herido sin prestarle ayuda: “Es una actitud muy habitual entre nosotros: observar una calamidad, mirar algo feo y pasar de largo. Y después, leerla en los periódicos, un poco adornada de escándalo o sensacionalismo”, dijo.
Sin embargo, el pecador “lo ve y no pasa de largo, tiene compasión”. “No se alejó, se acercó. Le curó las heridas vertiendo en ellas aceite y vino, pero no lo dejó ahí diciendo ‘he hecho mi trabajo y le dejo’”.
Este “es el misterio de Cristo”, que “se ha hecho siervo, se abajó, se hizo nada y murió por nosotros”. “No es un cuento para niños” sino “el misterio de Jesucristo”.
“Y viendo esta parábola entenderemos mejor la profundidad, hasta donde llega el misterio de Jesucristo. El doctor de la ley se fue, callado, lleno de vergüenza, no entendió. No entendió el misterio de Cristo. Quizás habrá entendido el principio humano que nos acerca a entender el misterio de Cristo: que cada hombre mira a otro hombre desde arriba hacia abajo, solo cuando debe ayudarlo a alzarse. Y si alguno hace esto, está en el buen camino, hacia Jesús”.
“¿Qué hago yo?, ¿soy un bandido, un impostor, un corrupto?”, invitó a cuestionarse. “¿Soy un sacerdote que observa, ve y mira hacia otro lado y pasa de largo?; ¿o un dirigente católico que hace lo mismo?; ¿O soy un pecador?, ¿uno que tiene que ser condenado por sus propios pecados?"
"¿Y me acerco, me hago próximo, presto atención al que tiene necesidad?, ¿cómo hago ante tantas heridas, ante tantas personas heridas con las que me encuentro todos los días?, ¿hago como Jesús?, ¿Tomo la forma de siervo?”.
“Nos hará bien esta reflexión, leyendo y releyendo este pasaje. Aquí se manifiesta el misterio de Jesucristo, que siendo pecadores ha venido por nosotros, para sanarnos y dar la vida por nosotros”.
Evangelio comentado por el Papa:
Lucas 10:25-37
25 Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?»
26 El le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»
27 Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.»
28 Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.»
29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?»
30 Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.
31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.
32 De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.
33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión;
34 y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.
35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."
36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?»
37 El dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»
¿Escuchas al Espíritu Santo cuando te habla?, pregunta el Papa días antes de Pentecostés

VATICANO, 29 May. 17 / 05:08 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó la homilía de la Misa en la capilla de la residencia Santa Marta a hablar del Espíritu Santo, por lo que invitó a escucharle para saber qué es lo bueno y qué es lo malo.
Francisco comentó la Primera lectura del día y recordó que la comunidad de Éfeso “era gente buena, gente de fe” pero no conocía el don del Espíritu Santo.
“¿Soy capaz de escuchar al Espíritu Santo?; ¿soy capaz de pedir inspiración antes de tomar una decisión o de decir una palabra o hacer algo?; ¿mi corazón está tranquilo, sin emociones, es un corazón fijo?”, se preguntó.
“Hay algunos corazones, si hiciésemos un electrocardiograma espiritual el resultado sería lineal, que no tienen emociones. También en los evangelios están estos, pensemos en los doctores de la ley: eran creyentes en Dios, sabían todos los mandamientos, pero su corazón estaba cerrado, parado, no se dejaban inquietar”.
A este punto, el Papa invitó a “dejarse preocupar por el Espíritu Santo: ‘He sentido esto… pero Padre, ¿eso es sentimentalismo?’. ‘No, puede ser, pero no. Si vas por el camino correcto no es sentimentalismo’. ‘He sentido el deseo de hacer esto, de ir a visitar a ese enfermo o de cambiar de vida y dejar esto…’. Sentir y discernir: discernir aquello que siente mi corazón, porque el Espíritu Santo es el maestro del discernimiento”.
“Una persona que no tiene estos movimientos en el corazón, que no discierne qué sucede, es una persona que tiene una fe fría, una fe ideológica. Su fe es una ideología”, añadió el Papa.
“¿Pido que me guíe por el camino que debo escoger en mi vida y también todos los días?, ¿pido que me de la gracia de distinguir lo bueno de lo menos bueno? Porque lo bueno de lo malo se distingue rápido. Pero existe ese mal escondido que es el menos bueno, pero esconde el mal. ¿Pido esta gracia? Estas preguntas querría sembrarlas hoy en vuestro corazón”, afirmó.
“Pidamos también nosotros la gracia de escuchar lo que el Espíritu dice a nuestra Iglesia, a nuestra comunidad, a nuestra parroquia, a nuestra familia y a cada uno de nosotros, la gracia de aprender este lenguaje de escuchar al Espíritu Santo”.
Lectura comentada por el Papa:
Primera lectura
Hechos 19:1-8
1 Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Efeso donde encontró algunos discípulos;
2 les preguntó: «¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe?» Ellos contestaron: «Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que exista el Espíritu Santo.»
3 El replicó: «¿Pues qué bautismo habéis recibido?» - «El bautismo de Juan», respondieron.
4 Pablo añadió: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, o sea en Jesús.»
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.
7 Eran en total unos doce hombres.
8 Entró en la sinagoga y durante tres meses hablaba con valentía, discutiendo acerca del Reino de Dios e intentando convencerles.
Papa Francisco pide a los rígidos de la Ley imitar a Saulo y dejarse guiar por Jesús

El Papa Francisco oficia la Misa en la Casa Santa Marta
Foto: L'Osservatore Romano
VATICANO, 05 May. 17 / 05:03 am (ACI).- En la homilía de la Misa celebrada el viernes en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa Francisco animó a los “rígidos” que están en la Iglesia, pero que son honestos, a imitar el ejemplo de Saulo-San Pablo y dejarse llevar hacia la moderación de la mano del Señor.
Como en días anteriores, el Santo Padre articuló su homilía a partir de la lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles. En concreto, se ha fijado en la figura de San Pablo, quien se convirtió en apóstol del Evangelio después de haber sido persecutor de los primeros cristianos.
Francisco observó que “la primera vez que aparece el nombre de Saulo es en la lapidación de Esteban”. “Saulo –recordó– era joven, rígido e idealista”. Estaba “prisionero” de la rigidez de la Ley. Pese a ello, Saulo “era honesto”, destacó el Pontífice.
En este sentido, contrapuso la rigidez a la honestidad. Advirtió contra aquellos que son “rígidos de la doble vida. Se presentan bello y honestos, pero cuando nadie les ve, hacen cosas deshonestas”.
“Sin embargo, este joven –Saulo– era honesto. Cuando digo esto, pienso en muchos chicos que caen en la tentación de la rigidez, hoy en la Iglesia. Algunos son honestos, son buenos. Debemos rezar para que el Señor les ayude a crecer en el camino de la moderación”.
Ortos, “usan la rigidez para cubrir las debilidades, los pecados, los problemas de personalidad”. Saulo creció en esa rigidez, explicó en su homilía el Obispo de Roma, y no podía tolerar aquello que para él era una herejía. Por eso comenzó a perseguir a los cristianos.
Entonces, Saulo se dirige a Damasco para hacer prisioneros a los cristianos que se encontraban allí y conducirlos a Jerusalén. Pero ocurrió algo inesperado: en el camino se encontró “con otro hombre que habla con un lenguaje de ternura: ‘Saulo, Saulo. ¿Por qué me persigues?’”.
Saulo, que a partir de su conversión empieza a utilizar su otro nombre, Pablo, es el ejemplo de que “el joven rígido que se convierte en un hombre rígido, pero honesto, si se vuelve a hacer niño y se deja conducir adonde el Señor lo ha llamado, recibirá la fuerza de la ternura del Señor”.
A partir de ese momento, Pablo comienza a anunciar al Señor hasta el martirio. “Así, este hombre, a partir de su propia experiencia, comienza a predicar a los demás de un lugar a otro”. Pablo, por su conversión, “es perseguido, padece muchos problemas, incluso en la Iglesia, y sufrió por el hecho de que los mismos cristianos se pelearan entre sí”.
“Pero él, que había perseguido al Señor con el celo de la Ley, dirá a los cristianos: ‘Con lo mismo con lo que os habéis alejado del Señor, con lo que habéis pecado, la mente, el cuerpo, todo, con esos mismos miembros, también podéis ser perfectos y dar gloria a Dios’”.
Francisco exhortó a la Iglesia a imitar a Pablo, pues él es el mejor ejemplo de cómo un cristiano debe imitar a Jesús. El camino de Saulo es “el camino del cristiano: andar adelante siguiendo las trazas que Jesús ha dejado, las trazas del sufrimiento, la traza de la Cruz, la traza de la resurrección”.
El Papa finalizó la homilía “pidiendo a Saulo, hoy, de forma especial por los rígidos que están en la Iglesia; por los rígidos honestos como él, que tienen celo pero están equivocados. Y por los rígidos hipócritas, que tienen una doble vida, aquellos de los que Jesús decía: ‘Haced lo que dicen, pero no lo que hacen’. Recemos hoy por los rígidos”.
Lectura comentada por el Papa Francisco:
Hechos 9:1-20
1 Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote,
2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén.
3 Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo,
4 cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»
5 El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
6 Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.»
7 Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie.
8 Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.
9 Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.
10 Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.»
11 Y el Señor: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración
12 y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»
13 Respondió Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén
14 y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre.»
15 El Señor le contestó: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel.
16 Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre.»
17 Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.»
18 Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado.
19 Tomó alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco,
20 y en seguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios.
Papa Francisco pide abrir los corazones y no ser obstinados como los paganos

El Papa Francisco durante la Misa en Santa Marta.
Foto: L'Osservatore Romano
VATICANO, 02 May. 17 / 05:37 am (ACI).- En la homilía pronunciada en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa Francisco animó a “tener el corazón abierto para que el Espíritu Santo actúe en él” y no ser “obstinados” como los que lapidaron a San Esteban.
A partir del martirio de San Esteban, narrado en la Primera Lectura, el Santo Padre trazó su homilía sobre el testimonio de obediencia que todo cristiano debe ofrecer.
Para poder dar ese testimonio, es necesario tener el corazón abierto. Los corazones cerrados “hacen sufrir mucho a la Iglesia: los corazones cerrados, los corazones de piedra, los corazones que no quieren abrirse, que no quieren escuchar, los corazones que solo conocen el lenguaje de la condena. Están condenados. No saben decir: ‘Pero explícame, ¿por qué dices esto?’. No, están cerrado. Lo saben todo. No necesitan ninguna explicación”.
Francisco señaló lo acertadas de las palabras que San Esteban dedica a los que le apedrearon: “obstinados, incircuncisos de corazón y de oídos”, y recordó que era como llamarles “paganos” porque tenían “el corazón cerrado y duro”, un corazón “en el que no podía entrar el Espíritu Santo”.
Para el Papa en un corazón cerrado “no hay sitio para el Espíritu Santo. En cambio, la Lectura de hoy nos dice que Esteban, lleno del Espíritu Santo, lo había comprendido todo: era testimonio de la obediencia al Verbo hecho carne, y esto lo hace el Espíritu Santo. Estaba lleno del Espíritu Santo. Un corazón cerrado, un corazón obstinado, un corazón pagano no deja entrar al Espíritu y se siente suficiente en sí mismo”.
También puso el ejemplo de los discípulos de Emaús. Jesús les llama “insensatos”, una expresión que no es tan dura como la empleada por Esteban, pero que tampoco es una alabanza, explicó el Pontífice. Los discípulos de Emaús “no habían entendido. Estaban asustados porque no querían problemas, pero eran buenos y estaban abiertos a la verdad”.
Por eso, indicó el Obispo de Roma, “cuando Jesús les reprocha dejan que sus palabras entren en ellos y sus corazones se calientan, a diferencia de los corazones de los que lapidaron a Esteban, que permanecían encolerizados, no querían escuchar”.
El Papa destacó la ternura con la que Jesús explica las escrituras a los discípulos camino de Emaús. “Y hoy miramos esa ternura de Jesús, el testimonio de la obediencia, el Gran Testimonio, Jesús, que ha dado la vida y nos hace ver la ternura de Dios hacia nosotros, pecadores, hacia nuestra debilidad”.
Y concluyó con una petición: “Entremos en ese diálogo y pidamos la gracia de que el Señor ablande un poco nuestros duros corazones y de la gente que permanece siempre cerrada en la Ley y que condena todo aquello que está fuera de la Ley”.
“Porque no saben que el Verbo se ha hecho carne, que el Verbo es testimonio de obediencia. No saben que la ternura de Dios es capaz de quitar un corazón de piedra y colocar, en su lugar, uno de carne”, afirmó.
Lectura comentada por el Papa Francisco:
Hechos 7:51--8:1
51 «¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo! ¡Como vuestros padres, así vosotros!
52 ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado;
53 vosotros que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.»
54 Al oír esto, sus corazones se consumían de rabia y rechinaban sus dientes contra él.
55 Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios;
56 y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.»
57 Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él;
58 le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo.
59 Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»
60 Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.
61 Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria.
¿Eres calumniado y perseguido por ser cristiano? El Papa te dice qué debes hacer

El Papa en Santa Marta. Foto: L'Osservatore Romano
Al comentar la primera lectura de la Misa, Francisco dijo que las palabras de San Pedro “hay que obedecer a Dios en lugar de a los hombres” muestra que “el cristiano es testimonio de la obediencia”.
“El cristiano es testimonio de la obediencia y si nosotros no estamos en este camino de crecer en el testimonio de la obediencia no somos cristianos. Al menos caminar en este sendero: testimonios de obediencia. Como Jesús. No es testimonio de una idea, de una filosofía, de una empresa, de un banco, de un poder: es testimonio de obediencia, como Jesús”.
Esto se consigue porque “es una gracia del Espíritu Santo”: “Solo el Espíritu puede hacernos a nosotros testimonios de obediencia. ‘No, yo voy a ese maestro espiritual, yo leo este libro…’. Todo está bien pero solo el Espíritu puede cambiarnos el corazón y puede hacernos a todos testimonios de obediencia”.
“Es una obra del Espíritu Santo y debemos pedirlo, es una gracia que hay que pedir: ‘Padre, Señor Jesús, envíame tu Espíritu para que sea testimonio de obediencia’, es decir, un cristiano”.
Pero ser testimonio de la obediencia conlleva unas consecuencias, como las “persecuciones”. “Cuando Jesús enumera las Bienaventuranzas termina: ‘Dichosos seréis cuando os persigan y os insulten’”.
El Papa destacó que “la cruzH no se puede eliminar de la vida de un cristiano”. “La vida de un cristiano no es un estatus social, no es un modo de vivir una espiritualidad que me hace bueno, que me hace un poco mejor. Esto no es suficiente. La vida de un cristiano es el testimonio en obediencia y la vida de un cristiano está llena de calumnias, rumores, persecuciones”.
Por tanto, para ser testimonio hay que pedir a Dios “la gracia de ser testimonios de obediencia” y no temer cuando lleguen “las calumnias” porque “el Espíritu nos dirá qué debemos responder”.
Lectura comentada por el Papa:
Hechos 5:27-33
27 Les trajeron, pues, y les presentaron en el Sanedrín. El Sumo Sacerdote les interrogó
28 y les dijo: «Os prohibimos severamente enseñar en ese nombre, y sin embargo vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre.»
29 Pedro y los apóstoles contestarón: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
30 El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros disteis muerte colgándole de un madero.
31 A éste le ha exaltado Dios con su diestra como Jefe y Salvador, para conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
32 Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo que ha dado Dios a los que le obedecen.»
33 Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.
El anuncio del Evangelio no es un carnaval

VATICANO, 25 Abr. 17 / 04:51 am (ACI).- El Papa Francisco exhortó a los cristianos, durante la homilía de la Misa celebrada el martes en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, a anunciar el Evangelio con valentía, sin miedo a los peligros y con humildad, “porque el Hijo de Dios se ha humillado. El anuncio de Evangelio no es un carnaval”, advirtió.
El Papa subrayó la necesidad de estar dispuestos a “salir para anunciar el Evangelio”. Es necesario “ir a los lugares donde Jesús no es conocido, donde Jesús es perseguido, o donde Jesús es desfigurado, para proclamar el verdadero Evangelio”, señaló el Santo Padre.
Francisco advirtió que ese “salir” no está exento de riesgos, y que quien no esté dispuesto a asumir esos riesgos, no es un verdadero predicador. “En este ‘salir’ nos jugamos la vida, se juega la vida el predicador. No está seguro, no hay seguridad para su vida. Y si un predicador busca la seguridad de su vida, no es un verdadero predicador del Evangelio”.
“El Evangelio, el anuncio de Jesucristo, se hace siempre en salida, siempre. En camino, siempre. Ya sea en camino físico, en camino espiritual o en camino del sufrimiento. Pensemos en el anuncio del Evangelio que hacen tantos enfermos que ofrecen su dolor por la Iglesia, por los cristianos. Siempre salen de sí mismos”.
En este sentido, indicó que “el Evangelio no se puede anunciar con el poder humano”. “Todos estamos llamados a revestirnos de humildad hacia los demás, porque Dios se resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes”.
El Obispo de Roma insistió en la idea de evangelizar con humildad. “¿Y por qué es necesaria esta humildad? Porque llevamos adelante un anuncio de humillación y gloria a través de la humillación”.
“El anuncio del Evangelio sufre la tentación: la tentación del poder, la tentación de la soberbia, la tentación de la mundanidad…, que lleva a predicar un Evangelio flojo, sin fuerza, un Evangelio sin Cristo resucitado. Por eso Pedro dice: ‘Vigilad, vigilad, vigilad… Vuestro enemigo, el diablo, como un león que ruge, busca en todo momento el modo de devoraros. Resistid, firmes en la fe, sabiendo que el mismo sufrimiento le es impuesto a vuestros hermanos dispersos por el mundo’”.
“El anuncio del Evangelio, si es sincero, resiste a la tentación”, señaló el Papa. “En toda predicación sincera, hay tentación y también hay persecución”.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
Marcos 16:15-20
15 Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.
16 El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.
17 Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas,
18 agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»
19 Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.
20 Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.
La fe se basa en hechos concretos, no en teorías

VATICANO, 24 Abr. 17 / 04:14 am (ACI).- El Papa Francisco retomó la Misa de la mañana en la capilla de la residencia Santa Marta y explicó que la fe se sostiene sobre hechos concretos, como que Dios se hizo carne.
Para su homilía, tomó el relato del encuentro de Nicodemo con Jesús y el testimonio de Pedro y Juan después de la curación del lisiado. Esto es “un hecho concreto”, “lo concreto de la fe” en contraposición a los doctores de la ley que “quieren negociar para llegar a compromisos”, explicó.
Sin embargo, Pedro y Juan “tienen el coraje, tienen la franqueza, la franqueza del Espíritu” que “significa hablar abiertamente, con valentía, la verdad sin compromisos”.
“A veces olvidamos que nuestra fe es concreta: el Verbo se ha hecho carne, no se ha hecho idea: se ha hecho carne. Y cuando recitamos el Credo, decimos todos cosas concretas: ‘Creo en Dios Padre, que ha hecho el cielo y la tierra, creo en Jesucristo que ha nacido, que ha muerto…’ son todo cosas concretas”.
Por eso el Credo no dice ‘creo que debo hacer esto, que tengo que hacer esto otro, que tengo que hacer esto o que las cosas son por esto…’ ¡no! Son cosas concretas. La concreción de la fe que lleva a la franqueza, al testimonio hasta el martirio, que está contra los compromisos o la idealización de la fe”.
Francisco reconoció que a veces la Iglesia ha caído también en una “teología del ‘sí se puede’ o del ‘no se puede”. Y para estos doctores de la ley, el Verbo “no se ha hecho carne, sino que se ha hecho ley: y se debe hacer esto hasta aquí y no más allá”.
“Y así estaban atrapados en esta mentalidad racionalista, que no ha terminado con ellos, ¿eh?, porque en la historia de la Iglesia muchas veces –la Iglesia misma que ha condenado el racionalismo, el iluminismo– después tantas veces ha caído en una teología del ‘sí se puede y no se puede’, ‘hasta aquí, hasta ahí’, y ha olvidado la fuerza, la libertad del Espíritu, este renacer del Espíritu que te da la libertad, la franqueza de la predicación, el anuncio de que Jesucristo es el Señor”.
Por tanto, “pidamos al Señor esta experiencia del Espíritu que va y viene y nos lleva adelante, del Espíritu que nos da la unción de la fe, la unción de la concreción de la fe”.
“El viento sopla donde quiere y escuchas su sonido, pero no sabes de donde viene y a donde va. Así es todo el que nace el Espíritu: siente su voz, sigue el viento, sigue la voz del Espíritu sin saber dónde terminará, porque ha tomado opción por la concreción de la fe y el renacer en el Espíritu”, manifestó el Papa.
“Que el Señor –pidió para concluir– nos dé a todos este Espíritu pascual, de ir sobre los caminos del Espíritu sin compromisos, sin rigidez, sino con la libertad de anunciar a Jesucristo como Él ha venido: haciéndose carne”.
Papa Francisco pone a todos ésta tarea para conocer la fidelidad de Dios

VATICANO, 06 Abr. 17 / 05:40 am (ACI).- El Papa Francisco habló esta vez en su homilía de la mañana de la alianza de Dios con Abraham: recordó que su vida es la historia de todo hombre y propuso una tarea a todos los fieles.
“Os invito a tomar, hoy, cinco minutos, diez minutos, sentados, sin radio, sin TV; sentados, y pensar en la propia historia: las bendiciones y los problemas, todos. Las gracias y los pecados: todo. Y mirar allí la fidelidad de que Dios ha sido fiel a su alianza, ha sido fiel a la promesa que había hecho a Abraham, ha sido fiel a la salvación que había prometido a su Hijo Jesús”.
En la homilía, el Pontífice comentó las lecturas del día y recordó que Abraham había perdido la esperanza en tener descendencia por su avanzada edad y porque su mujer era estéril. “Si alguno buscase hacer la descripción de la vida Abraham podría decir: 'éste es un soñador’”.
“Fue probado, y después de haber tenido el hijo, siendo un adolescente, le piden ofrecerlo en sacrificio: obedeció y fue adelante contra toda esperanza. Y este es nuestro padre Abraham, que va adelante, adelante, adelante, y cuando Jesús dice que Abraham vio su día, vio a Jesús, se llenó de alegría. Sí: vio la promesa y se alegró de ver la plenitud de la promesa de la alianza, la alegría de ver que Dios no lo había engañado, que Dios es siempre fiel a su alianza”.
La promesa de Dios consistía en “hacerlo padre de una multitud de naciones”. “No te llamarás más Abram sino Abraham” y nosotros hoy “podemos decir”: “soy una de esas estrellas. Soy un granito de arena”.
Francisco invitó entonces a mirar “nuestras raíces”, “nuestro padre” que “nos ha hecho pueblo, un cielo lleno de estrellas, playas llenas de granos de arena”.
“Mirar la historia: no estoy solo, soy un pueblo. Vamos juntos. La Iglesia es un pueblo. Pero un pueblo pensado por Dios, un pueblo que ha dado un padre sobre la tierra que obedeció, y tenemos un hermano que ha dado su vida por nosotros, para hacernos pueblo. Y así podemos mirar al Padre, darle gracias; mirar a Jesús, ser agradecidos; y mirar a Abraham y a nosotros, que somos parte del camino”.
Al concluir, el Pontífice dijo: “estoy seguro de que en medio de las cosas quizás feas –porque todos las tenemos, muchas cosas feas, en la vida– si hoy hacemos esto descubriremos la belleza del amor de Dios, la belleza de su misericordia, la belleza de la esperanza. Y estoy seguro de que todos nosotros estaremos llenos de alegría”.
Papa Francisco: Quien no mira su cruz y la acepta no puede ser salvado

VATICANO, 04 Abr. 17 / 06:13 am (ACI).- El Papa Francisco hizo una reflexión sobre la Cruz y el uso que se le da, muchas veces sólo como un mero adorno, y pidió darle la importancia que merece porque solo se recibe la salvación aceptándola.
“La salvación solo viene de la Cruz, pero de esta Cruz que es Dios hecho carne. No hay salvación en las ideas, no hay salvación en la buena voluntad, en el querer ser buenos. No. La única salvación está en Cristo crucificado, porque solo Él, como la serpiente de bronce ha sido capaz de tomar todo el veneno del pecado que nos ha sanado ahí”.
“Pero, ¿qué es la cruz para nosotros?”, preguntó Francisco. “Sí, el símbolo de los cristianos, es el símbolo de los cristianos. Y nosotros hacemos la señal de la cruz, pero no siempre la hacemos bien, a veces hacemos así… Porque no tenemos esta fe en la cruz. Otras veces, para otras personas es un distintivo de pertenencia: ‘Sí, yo llevo la cruz como si fuese de un equipo, el logotipo de un equipo’”.
El Papa recordó la primera lectura del día: “Dios dice a Moisés: ‘Quien mire la serpiente será curado’. Jesús dice a sus enemigos: ‘Cuando veáis levantado al Hijo del hombre, entonces conoceréis’. Quien no mira la cruz, así, con fe, morirá en sus propios pecados, no recibirá la salvación”.
“Hoy la Iglesia nos propone un diálogo con este misterio de la cruz, con este Dios que se ha hecho pecado por amor a mí. Y que cada uno de nosotros pueda decir: ‘Por amor a mí’. Y podamos pensar. ‘¿cómo llevo yo la cruz?, ¿cómo un recuerdo? Cuando hago el signo de la cruz, ¿soy consciente de lo que hago?; ¿cómo llevo yo la cruz?, ¿Solo como un símbolo de pertenencia a un grupo religioso?, ¿cómo llevo yo la cruz?, ¿cómo un ornamento?, ¿cómo una joya con muchas piedras preciosas, de oro?’”.
“¿He aprendido a llevarla sobre mis hombros, donde hace daño? Que cada uno de nosotros mire el Crucifijo, mire a este Dios que se ha hecho pecado para que nosotros no muramos en nuestros pecados y responda a estas preguntan que os he sugerido.
“Morir en el propio pecado es alguno feo”, señaló el Papa al mencionar cómo el pueblo de Israel se encontraba en el desierto y no soportaba la travesía, por lo que “se aleja del Señor” y “habla de Moisés y del Señor”.
Llegan entonces unas serpientes que los muerden y provocan su muerte y Dios pide a Moisés que construya una serpiente de bronce y la levante para que todo aquel que haya sido mordido, al mirarla, sea sanado.
La serpiente “es símbolo del diablo”, “el padre de la mentira”, “el padre del pecado, el que ha hecho pecar a la humanidad”.
Y Jesús recuerda: “Cuando yo sea levantado en alto, todos vendrán a mí”. “La serpiente de bronce sanaba” pero “era signo de dos cosas: del pecado hecho de la serpiente, de la seducción de la serpiente, de la astucia de la serpiente; y también era señal de la cruz de Cristo. Era una profecía”.
Lectura comentada por el Papa:
Números 21:4-9
4 Partieron de Hor de la Montaña, camino del mar de Suf, rodeando la tierra de Edom. El pueblo se impacientó por el camino.
5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos habéis subido de Egipto para morir en el desierto? Pues no tenemos ni pan ni agua, y estamos cansados de ese manjar miserable.»
6 Envió entonces Yahveh contra el pueblo serpientes abrasadoras, que mordían al pueblo; y murió mucha gente de Israel.
7 El pueblo fue a decirle a Moisés: «Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti. Intercede ante Yahveh para que aparte de nosotros las serpientes,» Moisés intercedió por el pueblo.
8 Y dijo Yahveh a Moisés: «Hazte un Abrasador y ponlo sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire, vivirá.»
9 Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y éste miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida.
Papa Francisco: “Todos somos pecadores y podemos caer en la corrupción”

VATICANO, 03 Abr. 17 / 05:05 am (ACI).- En la homilía pronunciada en la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco recordó que “todos somos pecadores” y que debemos evitar caer en la corrupción a la que nos lleva el pecado.
“La única que no tiene pecado es la Virgen, señaló el Santo Padre, que comentó el fragmento del Evangelio de San Juan en el que los escribas y fariseos llevan ante Él a una mujer acusada de adulterio a la que querían lapidar. Pero Jesús le salva la vida y le perdona los pecados. También comentó el fragmento del libro de Daniel en el que los ancianos y jueces del pueblo condenaron a muerte a Susana acusándola falsamente de adulterio.
“Siempre ha habido en el mundo jueces corruptos. También hoy en todas las partes del mundo los hay”, lamentó. Ahora bien: “¿Por qué surge la corrupción en una persona?”, se preguntó.
El Pontífice explicó que una cosa es el pecado y otra la corrupción a la que nos lleva el pecado. Porque la actitud del pecador puede ser la de decir: “Yo he pecado, he sido infiel a Dios, pero luego trato de no hacerlo más, o busco reconciliarme con el Señor, o al menos sé que no está bien lo que hago”. Pero la corrupción se produce “cuando el pecado entra en tu conciencia y no deja espacio ni para el aire”.
En el caso de los escribas y fariseos que llevan a la mujer adúltera ante Jesús, “Jesús les responde con pocas palabras. Dice: ‘El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra’. Y a la pecadora le dice: ‘Yo no te condeno. No peques más’”.
“Esta es la plenitud de la ley, no aquella de los escribas y de los fariseos que habían corrompido su mente haciendo tantas leyes, tantas leyes sin dejar espacio a la misericordia. Jesús es la plenitud de la ley, y Jesús juzga con misericordia”.
“También nosotros –concluyó el Papa Francisco– juzgamos en el corazón a los demás. ¿Estamos corrompidos? ¿O aun no? Vamos a detenernos y a mirar a Jesús, que siempre juzga con misericordia: ‘Tampoco yo te condeno. Vete en paz y no peques más’”.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
1 Mas Jesús se fue al monte de los Olivos.
2 Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.
3 Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio
4 y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
5 Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?»
6 Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acuasarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.
7 Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.»
8 E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
9 Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio.
10 Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?»
11 Ella respondió: «Nadie, Señor.» Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.»
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