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El católico debe ofrecer a los demás la medicina del amor

Imagen referencial. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

VATICANO, 11 Abr. 17 / 04:25 am (ACI).- El Papa Francisco se encontró en el Vaticano con un grupo de niños y jóvenes del Hospital Pediátrico “Bambino Gesù” de Roma, junto a sus padres y médicos, y afirmó que el católico debe dar a los demás una medicina importante: el amor.

“Cada uno de vosotros es una historia. No solo los niños enfermos, sino también los médicos, los enfermeros, los que visitan, las familias”, dijo el Papa al saludarlos.

“Entrar en un hospital da siempre miedo. Yo veo que cuando me acerco a algunos niños, no todos, pero sí algunos, pequeños, que me ven de blanco, comienzan a llorar, piensan que soy el médico que les va a poner una vacuna, y lloran y tienen miedo, pero después les hago dos caricias y se tranquilizan”.

Francisco advirtió del peligro y del riesgo “de olvidar la medicina más importante que solo una familia puede dar: ¡las caricias!”. “Es una medicina demasiado cara, porque tenerla, para poderla tener debes darlo todo, debes poner todo el corazón, todo el amor”.

En este sentido, “vosotros tenéis las caricias de los médicos, de los enfermos, de la directora, de todos”. Este hospital “en los últimos tiempos ha crecido mucho y se ha convertido en una familia. El niño, el enfermo allí encuentra una familia”.

El “Bambino Gesù” es “un testimonio, un testimonio humano. Es un hospital católico y para ser católico antes de nada uno debe ser humano, y vosotros hoy dais un testimonio humano”.

“Por favor, id adelante siempre en este camino, creced en este camino”. “¿Qué es más importante en una familia? La madre, el padre, los hermanos mayores, los abuelos, los niños… cada uno es más importante, y vosotros sois todos importantes, pero siempre unidos”.

TEXTO: Catequesis del Papa sobre la esperanza ante el sufrimiento del hombre

El Papa durante la Audiencia. Foto: Lucía Ballester / ACI Prensa

VATICANO, 05 Abr. 17 / 05:38 am (ACI).- En una nueva catequesis, el Papa Francisco reflexionó sobre el sufrimiento del hombre y el lugar que ocupa en él la esperanza cristiana.

En la Audiencia General del miércoles, el Pontífice señaló que “si Cristo está vivo y habita en nosotros, en nuestro corazón, entonces debemos también dejar que se haga visible, no esconderlo, y que actúe en nosotros”.

A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
¡La Primera Carta del Apóstol Pedro lleva en sí una carga extraordinaria! Es necesario leerla una, dos, tres veces para entender, esta carga extraordinaria: logra infundir gran consolación y paz, haciendo percibir como el Señor está siempre junto a nosotros y no nos abandona jamás, sobre todo en los momentos más delicados y difíciles de nuestra vida. Pero, ¿cuál es el secreto de esta Carta, y en modo particular del pasaje que hemos apenas escuchado (Cfr. 1 Pt 3,8-17)? Esta es la pregunta. Yo sé que ustedes hoy tomarán el Nuevo Testamento, buscarán la Primera Carta de Pedro y la leerán con calma, para entender el secreto y la fuerza de esta Carta. ¿Cuál es el secreto de esta Carta?

1. El secreto está en el hecho de que este escrito tiene sus raíces directamente en la Pascua, en el corazón del misterio que estamos por celebrar, haciéndonos así percibir toda la luz y la alegría que surgen de la muerte y resurrección de Cristo. Cristo ha resucitado verdaderamente, y este es un bonito saludo para darnos los días de Pascua: “¡Cristo ha resucitado! ¡Cristo ha resucitado!”, como muchos pueblos hacen. Recordándonos que Cristo ha resucitado, está vivo entre nosotros, está vivo y habita en cada uno de nosotros. Es por esto que San Pedro nos invita con fuerza a adorarlo en nuestros corazones (Cfr. v. 16).

Allí el Señor ha establecido su morada en el momento de nuestro Bautismo, y desde allí continúa renovándonos y renovando nuestra vida, llenándonos de su amor y de la plenitud del Espíritu. Es por esto que el Apóstol nos exhorta a dar razones de la esperanza que habita en nosotros (Cfr. v. 15): nuestra esperanza no es un concepto, no es un sentimiento, no es un teléfono celular, no es un montón de riquezas: ¡no! Nuestra esperanza es una Persona, es el Señor Jesús que lo reconocemos vivo y presente en nosotros y en nuestros hermanos, porque Cristo ha resucitado. Los pueblos eslavos se saludan, en vez de decir “buenos días”, “buenas tardes”, en los días de Pascua se saludan con esto “¡Cristo ha resucitado!”, “¡Christos voskrese!”, lo dicen entre ellos; y son felices al decirlo. Y este es el “buenos días” y las “buenas tardes” que nos dan: “¡Cristo ha resucitado!”.

2. Entonces, comprendemos que de esta esperanza no se debe dar tantas razones a nivel teórico, con palabras, sino sobre todo con el testimonio de vida, y esto sea dentro de la comunidad cristiana, sea fuera de ella. Si Cristo está vivo y habita en nosotros, en nuestro corazón, entonces debemos también dejar que se haga visible, no esconderlo, y que actúe en nosotros. Esto significa que el Señor Jesús debe ser cada vez más nuestro modelo: modelo de vida y que nosotros debemos aprender a comportarnos como Él se ha comportado. Hacer lo mismo que hacia Jesús. La esperanza que habita en nosotros, por tanto, no puede permanecer escondida dentro de nosotros, en nuestro corazón: sino, sería una esperanza débil, que no tiene la valentía de salir fuera y hacerse ver; sino nuestra esperanza, como se ve en el Salmo 33 citado por Pedro, debe necesariamente difundirse fuera, tomando la forma exquisita e inconfundible de la dulzura, del respeto, de la benevolencia hacia el prójimo, llegando incluso a perdonar a quien nos hace el mal.

Una persona que no tiene esperanza no logra perdonar, no logra dar el consuelo del perdón y tener el consuelo de perdonar. Sí, porque así ha hecho Jesús, y así continúa haciendo por medio de quienes le hacen espacio en sus corazones y en sus vidas, con la conciencia de que el mal no se vence con el mal, sino con la humildad, la misericordia y la mansedumbre. Los mafiosos piensan que el mal se puede vencer con el mal, y así realizan la venganza y hacen muchas cosas que todos nosotros sabemos. Pero no conocen que cosa es la humildad, la misericordia y la mansedumbre. ¿Y por qué? Porque los mafiosos no tienen esperanza. ¡Eh! Piensen en esto.

3. Es por esto que San Pedro afirma que «es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal» (v. 17): no quiere decir que es bueno sufrir, sino que, cuando sufrimos por el bien, estamos en comunión con el Señor, quien ha aceptado sufrir y ser crucificado por nuestra salvación. Entonces cuando también nosotros, en las situaciones más pequeñas o más grandes de nuestra vida, aceptamos sufrir por el bien, es como si difundiéramos a nuestro alrededor las semillas de la resurrección, las semillas de vida e hiciéramos resplandecer en la oscuridad la luz de la Pascua.

Es por esto que el Apóstol nos exhorta a responder siempre «deseando el bien» (v. 9): la bendición no es una formalidad, no es sólo un signo de cortesía, sino es un gran don que nosotros en primer lugar hemos recibido y que tenemos la posibilidad de compartirlo con los hermanos. Es el anuncio del amor de Dios, un amor infinito, que no se termina, que no disminuye jamás y que constituye el verdadero fundamento de nuestra esperanza.

Queridos amigos, comprendemos también porque el Apóstol Pedro nos llama «dichosos», cuando tengamos que sufrir por la justicia (Cfr. v. 13). No es sólo por una razón moral o ascética, sino es porque cada vez que nosotros tomamos parte a favor de los últimos y de los marginados o que no respondemos al mal con el mal, sino perdonando, sin venganza, perdonando y bendiciendo, cada vez que hacemos esto nosotros resplandecemos como signos vivos y luminosos de esperanza, convirtiéndonos así en instrumentos de consolación y de paz, según el corazón de Dios. Así, adelante con la dulzura, la mansedumbre, siendo amables y haciendo el bien incluso a aquellos que no nos quieren, o nos hacen del mal. ¡Adelante!

Papa Francisco a los sacerdotes: “El diablo siempre entra por el bolsillo”

Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

VATICANO, 01 Abr. 17 / 10:47 am (ACI).- En audiencia con la Comunidad del Pontificio Colegio Español San José de Roma, el Papa Francisco recordó a los sacerdotes que “el diablo siempre entra por el bolsillo”.

El Santo Padre alentó también a los sacerdotes a abandonar las cosas del mundo para seguir a Cristo, y no darle la espalda como hizo el joven rico del Evangelio.

En el encuentro participó el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Cardenal Ricardo Blázquez.

Francisco articuló su discurso en torno a las palabras de Jesús: “amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas”.

Amar de todo corazón

“Amar de todo corazón significa hacerlo sin reservas, sin dobleces, sin intereses espurios, sin buscarse a sí mismo en el éxito personal o en la carrera”, señaló. “La caridad pastoral supone salir al encuentro del otro, comprendiéndolo, aceptándolo y perdonándolo de todo corazón. Eso es caridad pastoral”.

Para poder crecer en esa caridad pastoral es necesario hacerlo en comunidad. “El Señor nos llamó para ser una comunidad, de modo que esa caridad congregue a todos los sacerdotes con un especial vínculo en el ministerio y la fraternidad. Para ello se necesita la ayuda del Espíritu Santo, pero también el combate espiritual personal”.

En este sentido, el Papa llamó a “superar el individualismo, vivir la diversidad como un don, buscando la unidad del presbiterio, que es signo de la presencia de Dios en la vida de la comunidad”.

“De ese modo, reunidos en nombre del Señor, especialmente cuando celebran la Eucaristía, manifiestan incluso sacramentalmente que él es el amor de su corazón”.

Amar con toda el alma

“Amar con toda el alma es estar dispuestos a ofrecer la vida. Esta actitud debe persistir en el tiempo, y abarcar todo nuestro ser”, continuó.

“La formación de un sacerdote no puede ser únicamente académica, aunque esta sea muy importante y necesaria, sino que ha de ser un proceso integral, que abarque todas las facetas de la vida”.

El Pontífice insistió en que eso no quiere decir que la formación tenga poca importancia, sino que “la formación ha de servirles para crecer y, al mismo tiempo, para acercarse a Dios y a los hermanos. Por favor, no se conformen con conseguir un título, sino sean discípulos a tiempo completo”.

Además, advirtió contra el academicismo clerical, porque “de ahí nacen todas las ideologías que apestan a la Iglesia, de un signo o de otro”.

El Papa citó cuatro columnas que tienen que tener la formación sacerdotal: formación académica, formación espiritual, formación comunitaria y formación apostólica. “Las cuatro tienen que interactuar. Si falta una de ellas, ya empieza a renquear la formación y termina paralítico el cura. Así que, por favor, las cuatro juntas e interactuándose”.

Amar con todas las fuerzas

“Jesús nos recuerda que allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón, y que es en nuestras pequeñas cosas, seguridades y afectos, donde nos jugamos el ser capaces de decir que sí al Señor o darle la espalda como el joven rico”.

Los sacerdotes, dijo el Papa, “no se pueden contentar con tener una vida ordenada y cómoda, que les permita vivir sin preocupaciones, sin sentir la exigencia de cultivar un espíritu de pobreza radicado en el Corazón de Cristo que, siendo rico, se ha hecho pobre por nuestro amor o, como dice el texto, para enriquecernos a nosotros”.

El Papa Francisco recibió a la delegación del Pontificio Colegio Español de Roma por sus 125 años. Desde su fundación, el 1 de abril de 1892, por el Colegio Español han pasado 3.500 sacerdotes, de los cuales 128 fueron luego nombrados obispos.

Este Colegio cuenta en el presente curso académico con 72 alumnos, procedentes de 42 diócesis diferentes.

El Colegio Español se fundó por iniciativa del Beato Manuel Domingo y Sol, con la intención de renovar científica y disciplinariamente al clero español.

Sin haber perdido ese espíritu fundacional, el objetivo del Colegio hoy es “procurar un clima espiritual, científico y material apto para la convivencia de los sacerdotes y seminaristas españoles que vienen a Roma, designados por sus Obispos, con el fin de realizar estudios superiores eclesiásticos y completar su formación cerca de la Santa Sede”, como se indica en su Reglamento.

El Beato Domingo y Sol fundó también la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, asociación cuya misión es la formación, acompañamiento y sostenimiento de las vocaciones de la Iglesia y que se encarga de la administración del Pontificio Colegio Español.

Papa Francisco advierte: El clericalismo es un grave peligro para la Iglesia

El Papa Francisco. Foto: Bohumil Petrik / ACI Prensa

VATICANO, 30 Mar. 17 / 09:37 am (ACI).- En una audiencia a los participantes del 238° Capítulo General de la Orden de los Padres Somascos. también conocida como Compañía de los Siervos de los Pobres, el Papa Francisco advirtió de que el clericalismo es un grave peligro para la Iglesia.

“Uno de los peligros más graves, más fuertes de la Iglesia de hoy es el clericalismo” dijo a los religiosos. Así, los animó a trabajar “con los laicos”: que sean ellos los que vayan adelante, los que tengan la valentía de ir adelante, y vosotros sostenedles y ayudadles como sacerdotes, como religiosos”.

“Les animo a permanecer fieles a la inspiración originaria y a ‘poneros en salida’ para ir hacia la humanidad herida y descartada”, dijo en relación a su fundador, San Girolamo Emiliani.

Francisco les exhortó también a mirar “con los ojos de Cristo” a “la juventud abandonada”. “Esos inmigrantes, chicos, niños que vienen solos a nuestras tierras y tienen necesidad de encontrar paternidad y maternidad. Querría subrayar esto: muchos llegan solos en patera y tienen necesidad de esto”.

El Santo Padre los invitó a “estar atentos a las diferentes formas de marginalidad en las periferias geográficas y existenciales” y transformar “las estructuras donde resulte útil”.

“Las estructuras, en ciertos casos, dan falsa protección y frenan el dinamismo de la caridad y del servicio al Reino de Dios”, agregó.

Otro de los temas de los que habló fue la inculturación, una “condición necesaria para el enraizamiento de la Iglesia en el mundo”.

Papa Francisco invita a preguntarse en Cuaresma: ¿He defraudado en algo al Señor?

El Papa durante la Misa. Foto: L'Osservatore Romano

VATICANO, 30 Mar. 17 / 04:47 am (ACI).- En la homilía del Papa Francisco en la Misa de Santa Marta, el Papa Francisco pidió a los fieles preguntarse si han defraudado a Dios y si son esclavos de algunos ídolos que lo alejan de Él.

Las palabras del Santo Padre se centraron en esta ocasión en el “sueño y la desilusión de Dios” y al comentar la lectura del Libro del Éxodo recordó que el pueblo le “traiciona” y así Dios “comienza a sentirse defraudado”.

Se trata del pasaje de la Biblia en el que Dios llama a Moisés para entregarle las Tablas de la Ley, pero mientras, el pueblo “no tuvo paciencia” y fabrica un becerro de oro. Un dios “para divertirse” con el que se “olvidaron de Dios que los salvaba”.

“Olvidar a Dios que nos ha creado, que nos ha hecho crecer, que nos ha acompañado en la vida: esta es la desilusión de Dios. Y muchas veces en el Evangelio, Jesús en las parábolas, habla de aquel hombre que planta una viña y después falla, porque los operarios la quieren para ellos”.

“¡En el corazón del hombre siempre existe esta inquietud!”, exclamó. “No está satisfecho de Dios, del amor fiel. El corazón del hombre está siempre dirigido a la infidelidad. Y esta es la tentación”, añadió.

Dios, “por medio de un profeta, reprobará a este pueblo” que “no es constante, no sabe esperar, se ha pervertido”.

“Dios se desilusiona: la infidelidad del pueblo. Y también nosotros somos pueblo de Dios y conocemos bien como es nuestro corazón y cada día tenemos que retomar el camino para no irnos lentamente hacia los ídolos, hacia las fantasías, hacia la mundanidad, hacia la infidelidad”.

“Creo que hoy nos hará bien pensar en el Señor defraudado: ‘Dime Señor, ¿te sientes defraudado por mí?’. Seguro que en algo sí, pero pensad y haceros esta pregunta”, dijo en la homilía.

Sin embargo, Dios “tiene un corazón tierno, un corazón de padre”. Por ello, invitó a pensar “si Dios llora por mi” y “si yo me he alejado del Señor”.

“¿Cuántos ídolos tengo que no soy capaz de quitarme de encima y que me esclavizan? Esa idolatría que tenemos dentro. Y Dios llora por mí”.

“Pensemos hoy en esta desilusión de Dios que nos ha hecho para el amor y sin embargo nosotros vamos a buscar amor, bienestar, pasarlo bien en otros lugares y no en Su amor”, pidió.

“Si nos alejamos de este amor que nos ha criado. Y este es un pensamiento de Cuaresma. Nos hará bien. Y esto hacerlo todos los días; un pequeño examen de conciencia: ‘Señor, sabes que has tenido muchos sueños sobre mí, yo sé que me he alejado, pero dime dónde, cómo, para regresar’. Y la sorpresa será que Él siempre nos espera, como el padre del hijo pródigo, que lo vio venir desde lejos porque lo esperaba”.

Lectura comentadas por el Papa:
Primera lectura
Éxodo 32:7-14
7 Entonces habló Yahveh a Moisés, y dijo: «¡Anda, baja! Porque tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, ha pecado.
8 Bien pronto se han apartado el camino que yo les había prescrito. Se han hecho un becerro fundido y se han postrado ante él; le han ofrecido sacrificios y han dicho: "Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto."»
9 Y dijo Yahveh a Moisés: «Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz.
10 Déjame ahora que se encienda mi ira contra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un gran pueblo.»
11 Pero Moisés trató de aplacar a Yahveh su Dios, diciendo: "¿Por qué, oh Yahveh, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y mano fuerte?
12 ¿Van a poder decir los egipcios: Por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas y exterminarlos de la faz de la tierra? Abandona el ardor de tu cólera y renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo.
13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a los cuales juraste por ti mismo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; toda esta tierra que os tengo prometida, la daré a vuestros descendientes, y ellos la poseerán como herencia para siempre.»
14 Y Yahveh renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo.

Papa Francisco pide a la ONU acabar con las armas nucleares y construir la paz

El Papa Francisco. Foto: Lucía Ballester / ACI Prensa

VATICANO, 28 Mar. 17 / 08:25 am (ACI).- “El objetivo final de eliminar totalmente las armas nucleares es un desafío y un imperativo moral y humanitario”. Es lo que escribe el Papa Francisco en un Mensaje a la “Conferencia de la ONU para negociar un instrumento jurídicamente vinculante sobre la prohibición de las armas nucleares, que conduzca a su total eliminación”, que se desarrolla en Nueva York hasta el 31 de marzo.

“Una ética y un derecho basados en la amenaza de la destrucción recíproca –y potencialmente de toda la humanidad– son contradictorios con el espíritu mismo de las Naciones Unidas”, por lo que “debemos comprometernos en un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en el papel y en el espíritu”, afirma el Papa.

Francisco también escribe que si “se toman en consideración las principales amenazas a la paz y a la seguridad con sus múltiples dimensiones en este mundo multipolar del siglo XXI, como por ejemplo el terrorismo, los conflictos asimétricos, la seguridad informática, las problemáticas ambientales y la pobreza, no pocas dudas emergen sobre lo inadecuado de las armas nucleares para responder eficazmente a tales desafíos”.

El Papa también menciona su preocupación por las “catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales que derivan de cualquiera de las armas nucleares con devastadores efectos indiscriminados e incontrolables en el tiempo y en el espacio”.

Por otro lado, pide preguntarse “cómo de sostenible es un equilibrio basado en el miedo, cuando se tiende a aumentar el miedo y a minar las relaciones de confianza entre los pueblos”.

“La paz debe ser construida en la justicia, sobre el desarrollo humano integral, sobre el respeto de los derechos fundamentales, sobre la custodia de la creación, sobre la participación de todos en la vida pública, sobre la fidelidad entre los pueblos”.

El Papa pide a Unión Europea defender familia, vida y “curar inevitables achaques”

Papa Francisco / Foto: Bohumil Petrik (ACI Prensa)

VATICANO, 24 Mar. 17 / 05:34 pm (ACI).- Europa necesita defender “la vida con toda su sacralidad” para encontrar esperanza, afirmó el Papa Francisco a los líderes de la Unión Europea (UE) reunidos en Roma, a quienes llamó también a “curar los inevitables achaques” propios de los 60 años que han transcurrido desde el inicio de este sueño europeo.

El Santo Padre recibió este viernes en el Palacio Apostólico a 27 jefes de estado y de gobierno de la UE, que se encuentran en la capital italiana para conmemorar los 60 años de los Tratados de Roma, firmados el 25 de marzo de 1957 por Alemania Federal, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, y que dieron inicio a la Comunidad Económica Europea.

“Con el aumento general de la esperanza de vida, los sesenta años se consideran hoy como el tiempo de la plena madurez. Una edad crucial en la que estamos llamados de nuevo a revisarnos”, afirmó Francisco en su discurso.

En ese sentido, señaló, “también hoy, la Unión Europea está llamada a un replanteamiento, a curar los inevitables achaques que vienen con los años y a encontrar nuevas vías para continuar su propio camino”.

“Sin embargo –aseguró–, a diferencia de un ser humano de sesenta años, la Unión Europea no tiene ante ella una inevitable vejez, sino la posibilidad de una nueva juventud. Su éxito dependerá de la voluntad de trabajar una vez más juntos y del deseo de apostar por el futuro”. En ese sentido, indicó que a los líderes les “corresponde discernir el camino para un ‘nuevo humanismo europeo’, hecho de ideales y de concreción. Esto significa no tener miedo a tomar decisiones eficaces, para responder a los problemas reales de las personas y para resistir al paso del tiempo”.

En su discurso, el Santo Padre recordó que tras la Segunda Guerra Mundial, los líderes de la época “tuvieron fe en las posibilidades de un futuro mejor” e idearon el proyecto que en la UE es hoy una realidad.

“El origen de la idea de Europa –afirmó– es ‘la figura y la responsabilidad de la persona humana con su fermento de fraternidad evangélica, [...] con su deseo de verdad y de justicia que se ha aquilatado a través de una experiencia milenaria’”.

Sin embargo, lamentó que los europeos hayan “perdido la memoria de ese esfuerzo”, y que por ejemplo, del deseo de derribar muros, pasean ahora a la discusión de “cómo dejar fuera los ‘peligros’ de nuestro tiempo”, comenzando por los inmigrantes que huyen de la guerra y la pobreza en búsqueda “de un futuro para ellos y sus seres queridos”.

Asimismo, advirtió del peligro de los modernos populismos, que “florecen precisamente por el egoísmo, que nos encierra en un círculo estrecho y asfixiante y no nos permite superar la estrechez de los propios pensamientos ni ‘mirar más allá’”.

Francisco aseguró que “el antídoto más eficaz” contra estos populismos es la solidaridad, pues ella “comporta la conciencia de formar parte de un solo cuerpo, y al mismo tiempo implica la capacidad que cada uno de los miembros tiene para ‘simpatizar’ con el otro y con el todo”.

“La solidaridad no es sólo un buen propósito: está compuesta de hechos y gestos concretos que acercan al prójimo, sea cual sea la condición en la que se encuentre”, señaló.

Ante los líderes europeos, el Pontífice también advirtió que “sin una verdadera perspectiva de ideales, se acaba siendo dominado por el temor de que el otro nos cambie nuestras costumbres arraigadas, nos prive de las comodidades adquiridas, ponga de alguna manera en discusión un estilo de vida basado sólo con frecuencia en el bienestar material”.

En ese sentido, recordó que “la riqueza de Europa ha sido siempre su apertura espiritual y la capacidad de plantearse cuestiones fundamentales sobre el sentido de la existencia”. “La apertura hacia el sentido de lo eterno va unida también a una apertura positiva, aunque no exenta de tensiones y de errores, hacia el mundo”, añadió.

Por ello, el Santo Padre aseguró que Europa encontrará esperanza cuando invierta en el desarrollo y en la paz, que implica no un conjunto de técnicas productivas, sino la defensa de la dignidad humana en todos sus aspectos.

“Europa vuelve a encontrar esperanza cuando se abre al futuro (…), cuando invierte en la familia, que es la primera y fundamental célula de la sociedad. Cuando respeta la conciencia y los ideales de sus ciudadanos. Cuando garantiza la posibilidad de tener hijos, con la seguridad de poderlos mantener. Cuando defiende la vida con toda su sacralidad”, afirmó.

Finalmente, el Papa renovó “la cercanía de la Santa Sede y de la Iglesia a Europa entera, a cuya edificación ha contribuido desde siempre y contribuirá siempre”.


Conoce la intención de oración del Papa Francisco para septiembre de 2021

Para el mes de setiembre de 2021, el Papa Francisco anima a los fieles a unirse a su intención de oración para pedir por un “estilo de vida ...