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Nueva evidencia histórica derriba leyenda negra sobre Pío XII

El Papa Pío XII / Foto: Flickr True Restoration (CC-BY-SA-2.0)

ROMA, 14 Mar. 17 / 08:13 pm (ACI).- Una investigación dada a conocer recientemente reveló que muchos de los lugares que acogieron a judíos durante la persecución nazi en la Segunda Guerra Mundial eran instituciones de la Iglesia Católica.

Esta información constituye una razón más para derribar la leyenda negra sobre el Papa Pío XII a quien algunos acusan de antisemita y “cómplice” de Hitler cuando en realidad ayudó a salvar a unos 800 mil judíos

Según informó el Catholic Herald, la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, un instituto de investigación histórica, se dedica actualmente a buscar los lugares que acogieron a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial para colocarles una placa conmemorativa como gesto de gratitud por su labor de rescate. A estos lugares los denomina “Casas de Vida”.

El presidente de la Fundación, Eduardo Eurnekian, indicó que “para nuestra sorpresa, nos enteramos que la gran mayoría de Casas de Vida eran instituciones relacionadas con la Iglesia Católica, que incluían conventos, monasterios, internados, hospitales, etc.”.

A la fecha el instituto ha localizado más de 500 “Casas de Vida” en Italia, Francia, Hungría, Bélgica y Polonia.

Según informó la fundación en su sitio web, uno de los últimos lugares católicos en ser reconocidos como “Casa de Vida” ha sido el Collegio San Giuseppe Instituto De Merode en Roma el 14 de febrero. Este lugar abrió sus puertas clandestinamente a los judíos y les proporcionó alimentos y medicinas hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Actualmente la fundación está enfocada en encontrar más de estos lugares de acogida en Italia.

En un artículo publicado en el Catholic Herald, se estima que solo en la ciudad de Roma cerca de 4,500 judíos encontraron refugio en iglesias, conventos, monasterios e internados. Durante el tiempo en que sucedió todo esto, el Papa era Pío XII.

Cuando aún era Cardenal, Eugenio Pacelli ya había tenido gestos de ayuda hacia los judíos. En 1937 el Papa Pío XI publicó la encíclica “Mit Brennender Sorge” (Con ardiente inquietud) escrita en alemán donde condenó el nazismo. Pacelli, su secretario, lo ayudó a redactarla.

Cuatro años después, el Purpurado negoció el acuerdo entre la Santa Sede y Alemania para garantizar la libertad religiosa de los católicos en el país.

Al contrario de lo que afirma la leyenda negra en torno al Cardenal Pacelli, los nazis lo llamaban “el amante de los judíos” y lo odiaban tanto que quisieron evitar que fuera elegido Papa en 1939.

Para entonces, el Purpurado ya había hecho más de 50 protestas contra la política nazi. Incluso ayudó a obtener la libertad de un músico judío llamado Ossip Gabrilowitsch que huyó a Estados Unidos y años más tarde se convirtió al catolicismo.

Tras la muerte de Pío XI, el Cardenal Pacelli fue elegido Sucesor de San Pedro y tomó el nombre de Pío XII.

Siendo Papa, incrementó sus actividades de ayuda a los judíos. Se estima que con su obra se lograron salvar unos 800 mil. El Santo Padre los escondía en el Vaticano, sobre todo en Castel Gandolfo, la residencia estival de los Papas.

Llegó a ceder su propia cama para que mujeres judías dieran a luz allí. En total nacieron 42 niños y muchos de ellos fueron llamados Eugenio como acción de gracias a la ayuda del Papa.

También entregó a Israel Zolli, el entonces gran rabino de Roma, un considerable aporte en oro para completar los 50 kilos que los nazis le pidieron entregar a los judíos, algo que no evitó una gran redada en la que volvió a esconder a muchos.

Este y otros gestos hicieron que el rabino se convirtiera al catolicismo, bautizándose con el nombre de Eugenio.

La protección de Pío XII a los judíos y su firmeza moral hicieron que los nazis idearan un plan para secuestrarlo en 1944 cuando el régimen había ocupado Roma. Sin embargo nunca pudieron realizarlo.

El origen de la leyenda negra

Un ex espía de la KGB, Ion Mihai Pacepa, denunció en un artículo publicado en el National Review Online que el Kremlin y la inteligencia rusa armaron un plan llamado “Asiento 12” para destruir la autoridad moral de la Iglesia Católica en la década de 1960.

Pacepa indicó que el principal objetivo era el Papa Pío XII debido a que había fallecido hacía dos años y, como decía el entonces Presidente de Rusia, Nikita Khrushchev, “los muertos no pueden defenderse”.

Pacepa contó que la KGB “quería presentarlo como un antisemita que había alentado el holocausto de Hitler”. Para lograrlo le pidieron modificar algunos documentos originales del Vaticano.

El espía rumano envió cientos de documentos a la KGB relacionados con Pío XII. Sin embargo, no encontró ninguno que incriminara al Papa, por lo cual los alteró.

Estos documentos fueron la base para la obra de teatro “El Vicario” escrita y publicada en 1963 por el alemán Rolf Hochhuth. En ella se presenta a Pío XII como un Papa partidario de los nazis e indiferente al holocausto judío. La obra llegó a traducirse a 20 idiomas.

"Hoy en día, mucha gente que nunca escuchó de ‘El Vicario’ está sinceramente convencida de que Pío XII fue un hombre frío y despiadado que odiaba a los judíos y que ayudó a Hitler a eliminarlos", manifestó Pacepa.

En 1964, el Papa Pablo VI ordenó hacer una investigación sobre la conducta de Pío XII en la Segunda Guerra Mundial. Esta demostró que tanto el Pontífice como la Iglesia Católica ayudaron mucho a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1999 el autor John Cornwell publicó su libro “El Papa de Hitler”, que también defiende la tesis de que Pío XII era antisemita.

En una entrevista concedida al diario español la Vanguardia, el Papa Francisco, lamentó que se haya generado una concepción errada sobre Pío XII y que se le “haya tirado encima de todo” al Pontífice que ayudó a salvar unos 800 mil judíos del holocausto perpetrado por los nazis.

El Santo Padre recordó que tras la muerte de Pío XII la entonces Primera Ministra de Israel envió una carta que decía: “compartimos el dolor de la humanidad. Cuando el Holocausto golpeó a nuestro pueblo, el Papa se expuso en defensa de las víctimas”.

Entrevista al papa Francisco: "La secesión de una nación hay que tomarla con pinzas"

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“Los cristianos perseguidos son una preocupación que me toca de cerca como pastor. Sé muchas cosas de persecuciones que no me parece prudente contarlas aquí para no ofender a nadie. Pero en algún sitio está prohibido tener una Biblia o enseñar catecismo o llevar una cruz... Lo que sí quiero dejar claro una cosa: estoy convencido de que la persecución contra los cristianos hoy es más fuerte que en los primeros siglos de la Iglesia. Hoy hay más cristianos mártires que en aquella época. Y no es por fantasía, es por números".

El papa Francisco nos recibió el pasado lunes en el Vaticano –un día después de la oración por la paz con los presidentes de Israel y Palestina– para esta entrevista en exclusiva con "La Vanguardia". El Papa estaba contento de haber hecho todo lo posible por el entendimiento entre israelíes y palestinos.

La violencia en nombre de Dios domina Oriente Medio.
Es una contradicción. La violencia en nombre de Dios no se corresponde con nuestro tiempo. Es algo antiguo. Con perspectiva histórica hay que decir que los cristianos, a veces, la hemos practicado. Cuando pienso en la guerra de los Treinta Años, era violencia en nombre de Dios. Hoy es inimaginable, ¿verdad? Llegamos, a veces, por la religión a contradicciones muy serias, muy graves. El fundamentalismo, por ejemplo. Las tres religiones tenemos nuestros grupos fundamentalistas, pequeños en relación a todo el resto.

¿Y qué opina del fundamentalismo?
Un grupo fundamentalista, aunque no mate a nadie, aunque no le pegue a nadie, es violento. La estructura mental del fundamentalismo es violencia en nombre de Dios.

Algunos dicen de usted que es un revolucionario.
Deberíamos llamar a la gran Mina Mazzini, la cantante italiana, y decirle “prendi questa mano, zinga" y que me lea el pasado, a ver qué (risas). Para mí, la gran revolución es ir a las raíces, reconocerlas y ver lo que esas raíces tienen que decir el día de hoy. No hay contradicción entre revolucionario e ir a las raíces. Más aún, creo que la manera para hacer verdaderos cambios es la identidad. Nunca se puede dar un paso en la vida si no es desde atrás, sin saber de dónde vengo, qué apellido tengo, qué apellido cultural o religioso tengo.

Usted ha roto muchos protocolos de seguridad para acercarse a la gente.
Sé que me puede pasar algo, pero está en manos de Dios. Recuerdo que en Brasil me habían preparado un papamóvil cerrado, con vidrio, pero yo no puedo saludar a un pueblo y decirle que lo quiero dentro de una lata de sardinas, aunque sea de cristal. Para mí eso es un muro. Es verdad que algo puede pasarme, pero seamos realistas, a mi edad no tengo mucho que perder.

¿Por qué es importante que la Iglesia sea pobre y humilde?
La pobreza y la humildad están en el centro del Evangelio y lo digo en un sentido teológico, no sociológico. No se puede entender el Evangelio sin la pobreza, pero hay que distinguirla del pauperismo. Yo creo que Jesús quiere que los obispos no seamos príncipes, sino servidores.

¿Qué puede hacer la Iglesia para reducir la creciente desigualdad entre ricos y pobres?
Está probado que con la comida que sobra podríamos alimentar a la gente que tiene hambre. Cuando usted ve fotografías de chicos desnutridos en diversas partes del mundo se agarra la cabeza, no se entiende. Creo que estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero. La economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta una cultura del descarte. Se descarta a los jóvenes cuando se limita la natalidad. También se descarta a los ancianos porque ya no sirven, no producen, es clase pasiva… Al descartar a los chicos y a los ancianos, se descarta el futuro de un pueblo porque los chicos van a tirar con fuerza hacia adelante y porque los ancianos nos dan la sabiduría, tienen la memoria de ese pueblo y deben pasarla a los jóvenes. Y ahora también está de moda descartar a los jóvenes con la desocupación. A mí me preocupa mucho el índice de paro de los jóvenes, que en algunos países supera el 50%. Alguien me dijo que 75 millones de jóvenes europeos menores de 25 años están en paro. Es una barbaridad. Pero descartamos toda una generación por mantener un sistema económico que ya no se aguanta, un sistema que para sobrevivir debe hacer la guerra, como han hecho siempre los grandes imperios. Pero como no se puede hacer la Tercera Guerra Mundial, entonces se hacen guerras zonales. ¿ Y esto qué significa? Que se fabrican y se venden armas, y con esto los balances de las economías idolátricas, las grandes economías mundiales que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente se sanean. Este pensamiento único nos quita la riqueza de la diversidad de pensamiento y por lo tanto la riqueza de un diálogo entre personas. La globalización bien entendida es una riqueza. Una globalización mal entendida es aquella que anula las diferencias. Es como una esfera, con todos los puntos equidistantes del centro. Una globalización que enriquezca es como un poliedro, todos unidos pero cada cual conservando su particularidad, su riqueza, su identidad, y esto no se da.

¿Le preocupa el conflicto entre Catalunya y España?
Toda división me preocupa. Hay independencia por emancipación y hay independencia por secesión. Las independencias por emancipación, por ejemplo, son las americanas, que se emanciparon de los estados europeos. Las independencias de pueblos por secesión es un desmembramiento, a veces es muy obvio. Pensemos en la antigua Yugoslavia. Obviamente, hay pueblos con culturas tan diversas que ni con cola se podían pegar. El caso yugoslavo es muy claro, pero yo me pregunto si es tan claro en otros casos, en otros pueblos que hasta ahora han estado juntos. Hay que estudiar caso por caso. Escocia, la Padania, Catalunya Habrán casos que serán justos y casos que no serán justos, pero la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso.

La oración por la paz del domingo no fue fácil de organizar ni tenía precedentes en Oriente Medio ni en el mundo. ¿Cómo se sintió usted?
Sabe que no fue fácil porque usted estaba en el ajo y se le debe gran parte del logro. Yo sentía que era algo que se nos escapa a todos. Acá, en el Vaticano, un 99% decía que no se iba a hacer y después el 1% fue creciendo. Yo sentía que nos veíamos empujados a una cosa que no se nos había ocurrido y que, poco a poco, fue tomando cuerpo. No era para nada un acto político –eso lo sentí de entrada– sino que era un acto religioso: abrir una ventana al mundo.

¿Por qué eligió meterse en el ojo del huracán que es Oriente Medio?
El verdadero ojo del huracán, por el entusiasmo que había, fue la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro el año pasado. A Tierra Santa decidí ir porque el presidente Peres me invitó. Yo sabía que su mandato terminaba esta primavera, así que me vi obligado, de alguna manera, a ir antes. Su invitación precipitó el viaje. Yo no tenía pensando hacerlo.

¿Por qué es importante para todo cristiano visitar Jerusalén y Tierra Santa?
Por la revelación. Para nosotros, todo empezó ahí. Es como “el cielo en la tierra”, un adelanto de lo que nos espera en el más allá, en la Jerusalén celestial.

Usted y su amigo el rabino Skorka se abrazaron frente al muro de las Lamentaciones. ¿Qué importancia ha tenido este gesto para la reconciliación entre cristianos y judíos?
Bueno, en el Muro también estaba mi buen amigo el profesor Omar Abu, presidente del Instituto del Diálogo Interreligioso de Buenos Aires. Quise invitarlo. Es un hombre muy religioso, padre de dos hijos. También es amigo del rabino Skorka y los quiero a los dos un montón, y quise que esta amistad entre los tres se viera como un testimonio.

Me dijo hace un año que “dentro de cada cristiano hay un judío”.
Quizá lo más correcto sería decir que “usted no puede vivir su cristianismo, usted no puede ser un verdadero cristiano, si no reconoce su raíz judía”. No hablo de judío en el sentido semítico de raza sino en sentido religioso. Creo que el diálogo interreligioso tiene que ahondar en esto, en la raíz judía del cristianismo y en el florecimiento cristiano del judaísmo. Entiendo que es un desafío, una papa caliente, pero se puede hacer como hermanos. Yo rezo todos los días el oficio divino con los salmos de David. Los 150 salmos los pasamos en una semana. Mi oración es judía, y luego tengo la eucaristía, que es cristiana.

¿Cómo ve el antisemitismo?
No sabría explicar por qué se da, pero creo que está muy unido, en general, y sin que sea una regla fija, a las derechas. El antisemitismo suele anidar mejor en las corrientes políticas de derecha que de izquierda, ¿no? Y aún continúa. Incluso tenemos quien niega el holocausto, una locura.

Uno de sus proyectos es abrir los archivos del Vaticano sobre el holocausto.
Traerán mucha luz.

¿Le preocupa alguna cosa que pueda descubrirse?
En este tema lo que me preocupa es la figura de Pío XII, el papa que lideró la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial. Al pobre Pío XII le han tirado encima de todo. Pero hay que recordar que antes se lo veía como el gran defensor de los judíos. Escondió a muchos en los conventos de Roma y de otras ciudades italianas, y también en la residencia estival de Castel Gandolfo. Allí, en la habitación del Papa, en su propia cama, nacieron 42 nenes, hijos de los judíos y otros perseguidos allí refugiados. No quiero decir que Pío XII no haya cometido errores –yo mismo cometo muchos–, pero su papel hay que leerlo según el contexto de la época. ¿Era mejor, por ejemplo, que no hablara para que no mataran más judíos, o que lo hiciera? También quiero decir que a veces me da un poco de urticaria existencial cuando veo que todos se la toman contra la Iglesia y Pío XII, y se olvidan de las grandes potencias. ¿Sabe usted que conocían perfectamente la red ferroviaria de los nazis para llevar a los judíos a los campos de concentración? Tenían las fotos. Pero no bombardearon esas vías de tren. ¿Por qué? Sería bueno que habláramos de todo un poquito.

¿Usted se siente aún como un párroco o asume su papel de cabeza de la Iglesia?
La dimensión de párroco es la que más muestra mi vocación. Servir a la gente me sale de dentro. Apago la luz para no gastar mucha plata, por ejemplo. Son cosas que tiene un párroco. Pero también me siento Papa. Me ayuda a hacer las cosas con seriedad. Mis colaboradores son muy serios y profesionales. Tengo ayuda para cumplir con mi deber. No hay que jugar al papa párroco. Sería inmaduro. Cuando viene un jefe de Estado, tengo que recibirlo con la dignidad y el protocolo que se merece. Es verdad que con el protocolo tengo mis problemas, pero hay que respetarlo.

Usted está cambiando muchas cosas. ¿Hacia qué futuro llevan estos cambios?
No soy ningún iluminado. No tengo ningún proyecto personal que me traje debajo del brazo, simplemente porque nunca pensé que me iban a dejar acá, en El Vaticano. Lo sabe todo el mundo. Me vine con una valija chiquita para volver enseguida a Buenos Aires. Lo que estoy haciendo es cumplir lo que los cardenales reflexionamos en las Congregaciones Generales, es decir, en las reuniones que, durante el cónclave, manteníamos todos los días para discutir los problemas de la Iglesia. De ahí salen reflexiones y recomendaciones. Una muy concreta fue que el próximo Papa debía contar con un consejo exterior, es decir, con un equipo de asesores que no viviera en el Vaticano.

Y usted creó el llamado consejo de los Ocho.
Son ocho cardenales de todos los continentes y un coordinador. Se reúnen cada dos o tres meses acá. Ahora, el primero de julio tenemos cuatro días de reunión, y vamos haciendo los cambios que los mismos cardenales nos piden. No es obligatorio que lo hagamos pero sería imprudente no escuchar a los que saben.

También ha hecho un gran esfuerzo para acercarse a la Iglesia ortodoxa.
La ida a Jerusalén de mi hermano Bartolomé I era para conmemorar el encuentro de 50 años atrás entre Pablo VI y Atenágoras I. Fue un encuentro después de más de mil años de separación. Desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica hace los esfuerzos de acercarse y la Iglesia ortodoxa lo mismo. Con algunas iglesias ortodoxas hay más cercanía que otras. Quise que Bartolomé I tuviera conmigo en Jerusalén y allí surgió el plan de que viniera también a la oración del Vaticano. Para él fue un paso arriesgado porque se lo pueden echar en cara, pero había que estrechar este gesto de humildad, y para nosotros es necesario porque no se concibe que los cristianos estemos divididos, es un pecado histórico que tenemos que reparar.

Ante el avance del ateísmo, ¿qué opina de la gente que cree que la ciencia y la religión son excluyentes?
Hubo un avance del ateísmo en la época más existencial, quizás sartriana. Pero después vino un avance hacia búsquedas espirituales, de encuentro con Dios, en mil maneras, no necesariamente las religiosas tradicionales. El enfrentamiento entre ciencia y fe tuvo su auge en la Ilustración, pero que hoy no está tan de moda, gracias a Dios, porque nos hemos dado cuenta todos de la cercanía que hay entre una cosa y la otra. El papa Benedicto XVI tiene un buen magisterio sobre la relación entre ciencia y fe. En líneas generales, lo más actual es que los científicos sean muy respetuosos con la fe y el científico agnóstico o ateo diga “no me atrevo a entrar en ese campo”.

Usted ha conocido a muchos jefes de Estado.
Han venido muchos y es interesante la variedad. Cada cual tiene su personalidad. Me ha llamado la atención un hecho transversal entre los políticos jóvenes, ya sean de centro, izquierda o derecha. Quizás hablen de los mismos problemas pero con una nueva música, y eso me gusta, me da esperanza porque la política es una de las formas más elevadas del amor, de la caridad. ¿Por qué? Porque lleva al bien común, y una persona que, pudiendo hacerlo, no se involucra en política por el bien común, es egoísmo; o que use la política para el bien propio, es corrupción. Hace unos quince años los obispos franceses escribieron una carta pastoral que es una reflexión con el título "Réhabiliter la politique". Es un texto precioso hace darte cuenta de todas estas cosas.

¿Qué opina de la renuncia de Benedicto XVI?
El papa Benedicto ha hecho un gesto muy grande. Ha abierto una puerta, ha creado una institución, la de los eventuales papas eméritos. Hace 70 años, no había obispos eméritos. ¿Hoy cuántos hay? Bueno, como vivimos más tiempo, llegamos a una edad donde no podemos seguir adelante con las cosas. Yo haré lo mismo que él, pedirle al Señor que me ilumine cuando llegue el momento y que me diga lo que tengo que hacer, y me lo va a decir seguro.

Tiene una habitación reservada en una casa de retiro en Buenos Aires.
Sí, en una casa de retiro de sacerdotes ancianos. Yo dejaba el arzobispado a finales del año pasado y ya había presentado la renuncia al papa Benedicto cuando cumplí 75 años. Elegí una pieza y dije “quiero venir a vivir acá”. Trabajaré como cura, ayudando a las parroquias. Ése iba a ser mi futuro antes de ser Papa.

No le voy a preguntar a quién apoya en el Mundial...
Los brasileros me pidieron neutralidad (ríe) y cumplo con mi palabra porque siempre Brasil y Argentina son antagónicos.

¿Cómo le gustaría que le recordara la historia?
No lo he pensado, pero me gusta cuando uno recuerda a alguien y dice: “Era un buen tipo, hizo lo que pudo, no fue tan malo”. Con eso me conformo.

“Al pobre Pío XII le han tirado encima de todo”, lamenta el Papa Francisco


MADRID, 13 Jun. 14 / 12:20 am (ACI).- El Papa Francisco lamentó que a Pío XII, el Pontífice que ayudó a salvar unos 800 mil judíos del holocausto perpetrado por los nazis, le hayan “tirado encima de todo” y que se haya generado una concepción errada sobre él.

En la entrevista que publica hoy el diario español La Vanguardia, el Santo Padre dijo que en cuanto a la apertura de los archivos vaticanos del tiempo del holocausto “lo que me preocupa es la figura de Pío XII, el Papa que lideró la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial”.

“Al pobre Pío XII le han tirado encima de todo. Pero hay que recordar que antes se lo veía como el gran defensor de los judíos. Escondió a muchos en los conventos de Roma y de otras ciudades italianas, y también en la residencia estival de Castel Gandolfo”.

El Papa Francisco resaltó que “allí, en la habitación del Papa, en su propia cama, nacieron 42 nenes, hijos de los judíos y otros perseguidos allí refugiados. No quiero decir que Pío XII no haya cometido errores –yo mismo cometo muchos–, pero su papel hay que leerlo según el contexto de la época”.

“¿Era mejor, por ejemplo, que no hablara para que no mataran más judíos, o que lo hiciera? También quiero decir que a veces me da un poco de urticaria existencial cuando veo que todos se la toman contra la Iglesia y Pío XII, y se olvidan de las grandes potencias”, dijo el Papa.

El Santo Padre también cuestionó: “¿sabe usted que conocían perfectamente la red ferroviaria de los nazis para llevar a los judíos a los campos de concentración? Tenían las fotos. Pero no bombardearon esas vías de tren. ¿Por qué? Sería bueno que habláramos de todo un poquito”.

Para leer la entrevista completa, La Vanguardia



Judíos de EEUU durante Guerra Mundial: Pío XII es fiel amigo nuestro

Una imagen de un artículo de Jewish News and Views de 1939

DENVER, 14 Jul. 11 / 10:05 pm (ACI/EWTN Noticias).- Un experto historiador reveló a ACI Prensa los resultados de sus últimas investigaciones que demuestran que veteranos judíos en la década del ‘30s elogiaron y respaldaron al Papa Pío XII por su firme defensa del pueblo judío y por haber salvado de morir a manos de los nazis a unos 800 mil miembros de esa comunidad.

El investigador estadounidense William Doino explicó a ACI Prensa que algunos artículos escritos por judíos veteranos en revistas de la década de 1930 en Estados Unidos muestran que el Papa Pacelli "quería derribar las paredes del prejuicio contra los judíos y no erigirlas", como afirman quienes lo critican por desconocer los hechos de la historia.

Por ejemplo, una revista en abril de 1939, un mes después de que Eugenio Pacelli fuera elegido Papa, publica un artículo que el que un judío resalta el liderazgo del Pontífice como "una fuente de gran satisfacción para los judíos".

En el texto escribe además que "el Papa Pío XII es bien conocido por ser un fiel amigo de los judíos".

La edición de marzo de 1939 de la revista "Jewish News and Views" también expresaba la "fervorosa esperanza" de la comunidad judía para que Pío XII "tenga un reinado largo y exitoso, para que llene el vacío espiritual dejado por la muerte de su predecesor, y que también se santifique por el amor de sus hermanos".

Willian Doino –que también ha contribuido en la investigación para una extensa antología titulada "La guerra Pía: Respuestas a los críticos de Pío XII" – dijo también a ACI Prensa que existe una muy amplia documentación que comprueba que el Papa Pío XII siempre se opuso al fascismo y el nazismo, y que además "aborrecía el antisemitismo".

El historiador señaló luego que la investigación sobre la vida del Papa Pacelli ha mostrado más detalles incluso, como la vez que ofreció comida kosher (alimentos que no contienen aquellos prohibidos para los judíos como el cerdo) a invitados judíos en el Vaticano en "los años ‘30s cuando las relaciones con los católicos no estaban tan desarrolladas como ahora".

Seguidamente resaltó que los elogios de los judíos también se ven "durante el papado y especialmente luego de la muerte" de Pío XII.

En Julio de 1944, luego de la liberación de Roma, el Congreso Judío Americano alabó públicamente al Vaticano por haber proporcionado comida kosher a los judíos que estaban refugiados en instituciones católicas durante la ocupación nazi.

Doino explicó que estos hechos no deberían sorprende a nadie ya que cuando era Cardenal, Eugenio Pacelli intervino para bloquear una ley anti-kosher en Polonia en 1938.

Si la norma hubiera sido aprobada, se habrían prohibido en el país los ritos judíos y se hubiera constituido una "verdadera persecución contra los judíos", escribía el Papa Pío XII en aquel entonces.

El experto historiador estadounidense comentó también que "si se examina la vida de Pacelli, se encontrará que fue amigo de sus compañeros judíos, que apreciaba la teología judía, que apoyaba a esa comunidad en Estados Unidos, cuando visitó el país en 1936, era cercano a los judíos de Tierra Santa y tenía una especial apertura por el estado judío – mucho antes de que se estableciera Israel".

En 1941 un refugiado judío en el Vaticano rogó al Papa "cuando la persecución antisemita estaba entrando en la peor fase" que intercediera por sus hermanos perseguidos. Pío XII no solo le prometió su apoyo, sino que le dijo que era tan valioso como cualquier persona y lo alentó a "sentirse siempre orgulloso de ser un judío".

"El refugiado estaba tan conmovido por este encuentro que luego escribió una narración en primera persona sobre este hecho para el Palestine Post", relató Doino a ACI Prensa.

Esta investigación aparece algunos días después de que el actual embajador de Israel en el Vaticano, Mordechai Lewy, alabara a Pío XII por su gran ayuda para salvar a miles de judíos del holocausto.

William Doino respaldó al diplomático y explicó que ahora está a la espera de que la Santa Sede dé a conocer los archivos del tiempo de la Segunda Guerra Mundial, que serán expuestos en febrero de 2012 junto a otros importantes documentos como los relacionados al proceso de Galileo, que hacen parte de un total de 100 que harán parte de la muestra del Archivo Secreto Vaticano.

"La idea de que Pío XII fue un líder católico encerrado en sí mismo, insensible a las preocupaciones de los judíos, es puro mito, y además es una imagen que puede revertirse gracias a las investigaciones modernas", concluyó el experto.

Diario israelí: Acusaciones contra Pío XII no tienen sustento

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ROMA, 02 Feb. 10 / 04:38 am (ACI).- L’Osservatore Romano dio a conocer hoy un artículo publicado en el diario israelí Haaretz, en el que se explica que las acusaciones contra el venerable Papa Pío XII son totalmente infundadas, que a diferencia de lo que dicen sus detractores este Pontífice hizo mucho para defender a los judíos, salvando a más de 800 mil de ellos de morir en el holocausto, y que además, los nazis lo conocían bien y le temían.

El artículo, que aparece luego de la defensa que también hiciera de Pío XII y del Papa Benedicto XVI el intelectual francés Bernard-Henri Lévy tras la firma del decreto que proclama las virtudes heroicas del Papa Pacelli, cuestiona la falta de pruebas de quienes acusan a este gran Pontífice y explica, como una de sus primeras medidas cuando todavía era Secretario de Estado, que ordenó en 1933 al Nuncio en Alemania "ver qué cosas se podía hacer para contrarrestar las políticas antisemitas del nazismo".

Seguidamente recuerda la encíclica Mit brennender Sorge, redactada por el todavía Cardenal Pacelli en representación de Pío XI que condenaba la "doctrina nazi". Este documento "fue introducido ilegalmente en Alemania y leído en los púlpitos de las iglesias el 21 de marzo de 1937".

Cinco días después, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, Hans Dieckhoff, escribió que "la encíclica contiene ataques durísimos al gobierno alemán y exhorta a los católicos a rebelarse a la autoridad del Estado".

"Luego de la muerte de Pío XI, el 2 de marzo de 1939 fue elegido Papa el Cardenal Pacelli. Los nazis estaban descontentos por el nuevo Pontífice que tomó el nombre de Pío XII. El 4 de marzo, Joseph Goebbels, Ministro alemán de la propaganda, escribió en su diario: ‘almuerzo con el Führer. Está considerando la idea de abrogar el concordato con Roma tras la elección de Pacelli al pontificado’".

El artículo de Haaretz explica luego que "durante la guerra, el Papa no se quedó en silencio: en numerosos discursos y encíclicas defendió los derechos humanos para todos y llamó a las naciones beligerantes a respetar los derechos de todos los civiles y prisioneros de guerra".

"Contrariamente a lo que creen muchos de sus detractores, los nazis comprendieron muy bien a Pío XII. Luego de haber examinado atentamente el mensaje de Pío XII para la Navidad de 1942, la oficina central del Reich para la seguridad concluyó: ‘Como nunca antes ha sucedido, el Papa ha repudiado el nuevo orden nacional-socialista europeo. Acusa virtualmente al pueblo alemán de injusticia hacia los judíos y se hace portavoz de los criminales de guerra judíos’".

El texto anima luego a consultar "cualquier libro que critique a Pío XII y no se encontrará ni rastros de este importante relato".

Tras señalar que Pío XII "estuvo en estrecho contacto con la resistencia alemana" y contribuyó a la ayuda que los estadounidenses le dieron a los soviéticos invadidos por los nazis, el artículo de Haaretz indica que "en el curso de la guerra, personal encargado por el Papa ordenó a los representantes diplomáticos vaticanos en muchas zonas ocupadas por los nazis y en los países del Eje, intervenir a nombre del pueblo judío en peligro".

"Hasta la muerte de Pío XII, en 1958, muchas organizaciones, diarios y líderes judíos alabaron sus esfuerzos. Para citar uno de tantos ejemplos, Alexander Shafran, rabino principal de Bucarest, en su carta del 7 de abril de 1944 al Nuncio Apostólico en Rumania, escribe: ‘No es fácil para nosotros encontrar las palabras justas para expresar el afecto y el consuelo recibidos gracias al interés del Sumo Pontífice que ha donado una suma ingente para aliviar los sufrimientos de los deportados judíos. Los judíos de Rumania no olvidaremos jamás estos hechos de importancia histórica’".

El artículo del diario israelí Haaretz finaliza señalando que "la campaña contra el Papa Pío XII está destinada al fracaso porque sus detractores no tienen ninguna prueba para sostener sus acusaciones principales, es decir, que se quedó en silencio, que era favorable al nazismo y que hizo poco o nada para ayudar a los judíos".

"Tal vez –concluye– solo en un mundo al contrario del nuestro, el único hombre que, en el periodo bélico, ha hecho más que cualquier otro líder para ayudar a los judíos y otras víctimas del nazismo, recibiría la condena más dura".

Pío XII asumió grandes riesgos para salvar a miles de judíos, explica Prefecto

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ROMA, 02 Jul. 09 / 01:39 pm (ACI).- Al presentar la nueva edición de los documentos sobre el proceso de Galileo Galilei, el Prefecto del Archivo Secreto Vaticano, Mons. Sergio Pagano, explicó que en unos 5 o 6 años se darían a conocer los documentos relacionados al pontificado de Pío XII que demuestran que salvó de la muerte a cientos de miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial derribando la leyenda negra que algunos promueven en su contra.

En la presentación, el Prelado destacó que Pío XII "fue un gran Papa, que, como saben, es atacado por su presunto silencio sobre la Shoah; pero en realidad hizo muchas cosas por los judíos y por prisioneros de la Segunda Guerra Mundial".

Mons. Pagano precisó, según explica Radio Vaticano, que unos 20 archivistas están trabajando a tiempo completo en los millones de páginas de documentos en más de 15 mil lotes del pontificado de Pío XII, quien salvó de morir a unos 800 mil judíos como refiere la historia.

"Tenemos los archivos de la Secretaría de Estado, pero también de las nunciaturas, que son muchísimos", explicó. "Habrá algunas sorpresas agradables, incluso en lo que se refiere a los judíos", precisó.

"El Papa Pío XII asumió grandes riesgos, incluso riesgos personales muy grandes, para salvar a judíos. No puedo decir más ahora, pero quienquiera que quiera abrir los ojos, en cinco o seis años podrá hacerlo", dijo Mons. Pagano.

Conoce la intención de oración del Papa Francisco para septiembre de 2021

Para el mes de setiembre de 2021, el Papa Francisco anima a los fieles a unirse a su intención de oración para pedir por un “estilo de vida ...